Acerca de nosotros

Fe, justicia y solidaridad con los pobres y los excluidos son los elementos centrales de la misión jesuita de reconciliación. En el Decreto 1: Compañeros en una misión de reconciliación y justicia, la Congregación General 36 de los jesuitas dijo: “En vez de preguntarnos lo que debemos hacer, buscamos entender la forma en que Dios nos invita a nosotros, y a tantas personas de buena voluntad, a compartir esa gran labor”.

La obra de reconciliación de los jesuitas tiene tres vertientes: con Dios, con la humanidad y con la creación. Aunque hablamos de tres formas de reconciliación, las tres son realmente una obra de Dios, interconectada e inseparable.

Nuestros ministerios se extienden a través de un mundo de necesidad humana: desde parroquias a prisiones, desde centros de retiro a reasentamientos de refugiados, desde escuelas a hospitales.

Y cuando hablamos de “nuestros” ministerios, nos referimos no solo a aquéllos con la “S.J.” después de sus nombres, los miembros consagrados de la Compañía de Jesús. Un grupo creciente de personas laicas también está participando en nuestras obras, ayudando a encauzar nuestras instituciones como colaboradores en la misión.

Colaboramos porque vemos a Cristo en los demás. La colaboración es el corazón de la misión jesuita contemporánea.

Para todas las personas animadas por la visión jesuita, el ministerio es una aventura. Nuestro fundador, Ignacio de Loyola, captó este espíritu cuando envió a su buen amigo, Francisco Javier, a una misión en el Lejano Oeste. Ignacio le dijo: “¡Ve y prende fuego al mundo!”.

Eso es lo que les decimos a los jóvenes en nuestras escuelas superiores, intermedias, colegios y universidades. Es lo que le decimos a las personas de negocio y otras que participan en nuestros múltiples programas vinculando la espiritualidad con las vocaciones profesionales. Y es el espíritu detrás de nuestros ministerios, que con frecuencia se expresa en una frase que se ha relacionado desde hace tiempo con nuestra orden: Ad Maiorem Dei Gloriam (“Para la mayor gloria de Dios”), a menudo abreviada como AMDG.

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