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Thomas y Mary (usualmente conocida como Molly o Polly) Brown fueron una de las tres parejas esclavas forzadas a irse del asentamiento White Marsh en Maryland a Florissant, Missouri, donde los jesuitas decidieron establecer una nueva misión en 1823. Molly había nacido en esclavitud en manos de los jesuitas. Parece que Thomas había sido adquirido por los jesuitas años después.

Se sabe poco sobre los primeros años de los Brown, hasta que, a los cuarenta años, tuvieron que soportar un viaje forzado en mayo de 1823. Aunque no tenían hijos, su inmigración involuntaria quebró los lazos familiares que tenían en Maryland. Caminaron desde White Marsh hasta Wheeling, Virginia (ahora Virginia del Oeste) en la parte trasera de un grupo organizado jerárquicamente de sacerdotes jesuitas, novicios, hermanos y esclavos. Desde Wheeling, viajaron en barcaza por el río Ohio, forzados a compartir espacio con los caballos y el cargamento, mientras que los jesuitas tenían otro bote solo para ellos. El viaje fue aterrador, ya que pasaban por territorio desconocido sin saber nadar o navegar el río, a la vez que evitaban corrientes, ramas y pasaban buques de vapor. La libertad los llamaba desde las orillas nortes del río Ohio, y cuando completaron el resto del viaje a pie desde Shawneetown, Illinois hasta las orillas del Mississippi, cruzaron lo que en ese entonces era un estado libre desde hacía cinco años.

Acuerdo para la transferencia de Thomas y Molly Brown; Moses y Nancy Queen; e Isaac y Susanna Hawkins desde la Corporación de Clérigos Católicos Romanos a Charles Van Quickenborne. Imagen cortesía del Centro jesuita de Archivos e Investigación

Después de vadear el río a pie, los jesuitas fueron invitados a un banquete en St. Louis, al que probablemente Thomas y Molly Brown junto a sus acompañantes, Moses y Nancy Queen; e Isaac y Susan Hawkins no fueron invitados a disfrutar. El grupo pronto se estableció en una granja vacía en Florissant, Missouri, a la que los jesuitas llamaron San Estanislao. Los jesuitas se acomodaron en la cabaña principal, mientras que los Brown, Queen y Hawkins tuvieron que alojarse en el cuarto de los esclavos, una cabaña de madera de una sola habitación, sin desván y que también servía de cocina y lavandería.

Allí, las familias esclavas fueron forzadas a comenzar la ardua labor de cultivar, construir, cocinar, coser y limpiar para establecer la presencia jesuita en el oeste. Los esclavos en San Estanislao, incluso los Brown, vivían y trabajaban en pésimas condiciones. Vivían en lugares estrechos y deteriorados, y eran forzados a realizar más trabajos de lo que seis personas podrían hacer razonablemente. Entre otras tareas, Molly ayudaba con el lavado y la costura. Debido a la intensa labor, un jesuita escribió que «Tom y Polly (negros) se ven débiles la mayoría del tiempo, y ella estaba muy enferma». En varias ocasiones llamaron a un médico para atender a Molly. Debido a su enfermedad, los jesuitas contrataron la labor de otra mujer esclava para lavar las sábanas en el río, y se quejaban de que «tenían que pagar & también pagaban 25 centavos por día además de la comida» al dueño de la mujer por el trabajo.

En 1829, Thomas y Molly Brown fueron forzados nuevamente a dejar su familia y se los trasladó al centro de Saint Louis, ya que la diócesis les había ofrecido a los jesuitas la administración del instituto Saint Louis (ahora Universidad de Saint Louis). En ese lugar, Molly ayudaba a Ned, el hijo de Proteus y Anny Hawkins, quien viajó con ellos para ser la cocinera del instituto, o ayudaba a las dos hermanas de Ned con el lavado y la limpieza. Molly seguía sufriendo de enfermedades. Como los jesuitas consideraban a Thomas «inteligente y confiable», le dieron el trabajo de supervisar a los otros esclavos que el instituto alquilaba, y de hacer compras para dicho instituto, «siempre y cuando respetara las reglas del procurador (el tesorero jesuita)». Aunque sus dueños lo consideraban honesto, puede de que Thomas se haya aprovechado de su función para resistirse a la esclavitud. A menudo los esclavos retrasaban su trabajo o rompían sus herramientas para interrumpir el régimen de trabajo o las ganancias de sus dueños. Similarmente, puede de que Brown haya usado su función de comprador para frustrar a sus dueños, gastando más de lo que deseaban o comprándose cosas para él y su familia, fingiendo no saber nada al respecto. Uno de los jesuitas, John Anthony Elet, se quejaba de Brown porque «raramente compraba cosas a un precio moderado, y también, muy raramente al precio más bajo. Desearíamos que el comprador sea uno de los nuestros (los jesuitas)». Mientras tanto, Elet intentaba comprar cosas él mismo, dependiendo solamente de Brown o de otro esclavo cuando se necesitaba algo rápidamente. A pesar de los esfuerzos de Elet, los esclavos como Brown seguían interrumpiendo la labor. Consiguieron irritar a sus dueños, y a menudo los convencían de darles tareas a otros jesuitas. El párroco Peter Verhaegen se quejaba al decir que «se habría logrado una mejor economía si los esclavos, en los que apenas podemos confiar, no hubieran realizado los deberes de los hermanos».

Si bien es difícil determinar por medio de las palabras de los jesuitas si Thomas Brown estaba obstruyendo a propósito sus deberes de trabajo, su propia voz deja claro que él usaba su conocimiento de la jerarquía jesuita y aprovechó su aparente devoción para resistir la esclavitud.

En 1833, le escribió a la directiva jesuita en Maryland, quejándose de las condiciones de vivienda a las que había sido sometido por su dueño, el presidente de la Universidad de Saint Louis Peter Verhaegen, SJ:

     «El humilde discurso de Thomas Brown, un hombre de color, muestra con sumisión que él y su esposa son maltratados por el Rev padre Verheagan, presidente de la Universidad de St. Louis, quien es mi Amo actual. He sido un fiel servidor en la Compañía durante 38 años y mi esposa Molly nació y se crió en la Compañía. Ella ahora tiene 52 años de Edad. Ahora no tenemos un lugar para descansar en nuestra vejez después de todo nuestro Servicio. Actualmente vivimos en una casa de troncos podridos tan vieja y decaída que con cada ráfaga de viento tememos por nuestras vidas y como tal pertenece a uno de los vecinos. – – –

    el resto de los Esclavos están bastante bien y el padre Verheagan quiere que yo y mi esposa vivamos en el desván de uno de los cobertizos donde no hay ni chimenea Ni otra forma de calentarnos durante el invierno – y el Reverendo sabe que hace bastante Frío aquí. No dudo de que el frío nos Matará a mí y a mi esposa aquí. Para prevenir el Mal, estoy dispuesto a Comprarme & a comprar a mi esposa para ser libres si usted Acepta de los 100 dólares, 50 dólares, que es lo que puedo pagar en Efectivo, el resto lo pago tan pronto como pueda 

     Rev. Padre, Considere que esto es todo lo que puedo conseguir & todo lo que valen nuestros cuerpos envejecidos; tenga piedad de Nosotros, déjenos ir libres por cien dólares o de lo contrario Seguramente pereceremos de Frío. ¡Oh! Rev. Padre, escuche mi petición, tenga el placer de Considerar mi caso – y oraré por usted mientras yo viva. – – Impacientemente sigo siendo, Su Reverencia, el Más Humilde Y Obediente Sirviente,

     Thomas Brown
     Un Hombre de Color

Para ver la imagen de la carta original, visite el Archivo de Esclavitud de Georgetown..

Thomas Brown, dejó una nota al pie de la carta, diciendo que la respuesta debería ser dirigida a Patrick Walsh, juez de paz en St. Louis, quien le reenviaría la respuesta a él en el instituto. Puede de que Brown haya sido cauteloso de las consecuencias de que dicha respuesta llegara a manos de su dueño. También puede de que haya estado trabajando con Walsh para obtener su libertad. No se ha encontrado evidencia de una respuesta de los jesuitas de Maryland.

En el momento de la carta de Brown, se había construido un edificio nuevo de ladrillo para los esclavos de la Universidad de Saint Louis y estaba listo para la instalación de pisos en agosto de 1833. Es posible que haya permanecido inhabitable en la época en que Brown escribió la carta, o quizás este era el lugar al que Brown se refería donde vivían los otros esclavos. En enero de 1834, Verhaegen le informó a su superior en Roma lo siguiente: «Hemos construido tres edificios de ladrillo, concretamente un pabellón nuevo, una enfermería y casas para los negros…» No está claro si Thomas Brown pudo conseguir mejores condiciones de vivienda o su libertad.

In this map of Saint Louis University’s downtown campus, the enslaved quarters are depicted as the cabin in the bottom right corner. Image courtesy of Saint Louis University Archives.

Todavía no se han encontrado registros que determinen lo que sucedió con Thomas Brown y su petición de libertad, pero es probable que haya muerto mientras era esclavo de los jesuitas. Molly Brown, su esposa, permaneció esclava de los jesuitas hasta su muerte el 17 de diciembre de 1852, alrededor de los 71 años. Trabajó en el instituto San Francisco Javier hasta que sus dueños la enviaron de vuelta a Florissant para servirle al padre Judocus Van Assche en la iglesia Saint Ferdinand el 27 de abril de 1846. Durante su vida, Molly había trabajado para los jesuitas en su plantación en White Marsh, Maryland; en el Seminario San Estanislao en Florissant, Missouri; en la Universidad de Saint Louis, en la iglesia del instituto San Francisco Javier en el campus; y en la iglesia Saint Ferdinand en Florissant. El día que falleció, el diario de la casa de San Estanislao decía: «Devota María, una esclava, falleció. Descansa en paz».

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Esta investigación fue compilada por Kelly Schmidt. Cita recomendada: Kelly Schmidt, “Thomas and Molly Brown,” Slavery, History, Memory, and Reconciliation Project, 2020.

Actualizado en junio 2020

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