Historias

18 de junio de 2020. — En un fallo histórico, la Corte Suprema de los Estados Unidos mantuvo el programa DACA, asegurando que los beneficiarios y los nuevos solicitantes calificados continuarán recibiendo protección legal. La noticia provocó un gran revuelo en los medios sociales, ya que los beneficiarios del DACA, políticos y líderes religiosos afirmaron que «nuestro hogar es aquí».

“Como nuestros estudiantes, feligreses y empleados, como nuestros amigos y nuestra familia, los destinatarios del DACA son miembros queridos y valiosos de la red ignaciana. El fallo de la Corte Suprema hoy es un gran triunfo, y debemos seguir apoyando y protegiendo a los Soñadores y sus brillantes futuros», dice el Presidente de la Conferencia Jesuita, el P. Tim Kesicki, SJ.

DACA da permisos de trabajo y protección contra la deportación a más de 700.000 personas que se mudaron a los Estados Unidos cuando eran niños y niñas. No proporciona un camino hacia la ciudadanía. Cuando la administración de Trump intentó a terminar el programa, planteó la preocupación de que los beneficiarios de DACA, a pesar de haber crecido en los Estados Unidos, podrían ser deportados.

Por esta razón, organizaciones ignacianas hacen un llamado al Senado que proporcione a los receptores de DACA un camino hacia la ciudadanía. En una declaración conjunta, los Provinciales Jesuitas de los Estados Unidos, la Red de Solidaridad Ignaciana, la Red de Escuelas Jesuitas y la Asociación de Colegios y Universidades Jesuitas hacen un llamado al Senado de los EE.UU. para que aprueben una versión limpia del Dream Act.

El Dream Act, el cual fue aprobado por la Cámara de Diputados en 2019, es el próximo paso en asegurar el futuro de los beneficiarios de DACA. Si es aprobada por el Senado y firmada por el Presidente, la legislación proporcionará el estatus de residente permanente y la eventual ciudadanía a los receptores de DACA.

La declaración de los jesuitas pide a los senadores «que superen las divisiones partidistas a fin de garantizar que estos hombres y mujeres jóvenes, que han vivido sus vidas en este país, ya no se enfrenten a la inminente posibilidad de ser deportados». La decisión por la Corte Suprema protege a los beneficiarios de DACA por ahora, pero como nota la declaración, administraciones futuras podrían intentar a terminar el programa, dejando a los receptores vulnerables. Legislación como el Dream Act es la única manera de que los Soñadores puedan recibir un estatus permanente.

En la actual crisis económica y sanitaria, muchos beneficiarios del DACA juegan un papel clave en el apoyo a la asistencia sanitaria de nuestra nación. Más de 29.000 beneficiarios del DACA trabajan en atención médica, y muchos de ellos son exalumnos de instituciones jesuitas. La Escuela de Medicina Stritch de la Universidad Loyola de Chicago fue la primera facultad de la medicina que aceptó estudiantes con el estatus del DACA. Stritch ahora alberga a 32 estudiantes de dicho programa.

En la Universidad Regis de Denver, Luisana Pacheco, receptora del DACA y certificada en Técnicas de Emergencias Médicas (EMT, por sus siglas en ingles), es una alumna del programa intensivo de enfermería. Como trabajadora de la salud y estudiante, se compromete servir directamente a los necesitados. En la actual crisis económica y sanitaria, personas como Luisana son vitales para la recuperación de nuestra nación. Luisana, estudiantes y exalumnos de la Facultad de Medicina de Stritch y otros miles de trabajadores esenciales que están haciendo tanto por nuestro país en este momento deben, como todos los receptores del DACA, acceder al camino hacia la ciudadanía.

“Los beneficiarios del DACA han demostrado talento, trabajo duro y compromiso con este país”, la declaración indica: “En este momento de crisis, tenemos la oportunidad de superar las divisiones habituales y actuar por el bien común”.

Únase a la familia ignaciana para expresar su apoyo a los beneficiarios del DACA. Dígale a su senador a que apruebe una versión limpia del Dream Act ahora.

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