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Matthew C. Stewart, S.J.

Provincia: Central y Sur de EE.UU.

Fecha de nacimiento: 12 de junio, 1980

Ciudad natal: St. Louis, Missouri

Educación: Título universitario en Música, Universidad de Saint Louis; maestría en Teología, Universidad de Saint Louis; maestría en Recursos Filosóficos, Universidad de Fordham; maestría en Dirección Coral, Universidad de Denver, licenciatura en Teología Sagrada, Escuela de Teología y Ministerio de Boston College.

Momentos destacados en la formación jesuita:
1. Trabajó con inmigrantes y refugiados en el Bronx, Nueva York, durante sus primeros estudios en la Universidad de Fordham.
2. Enseñó teología, supervisó el programa Peer Ministry y ayudó a coordinar liturgias en la Universidad de Regis en Denver.
3. Fue diácono en las parroquias St. Brigid y Gate of Heaven en South Boston.

Posordenación: Matthew ejercerá su función de vicario parroquial en St. Francis Xavier College Church y ayudará en la Academia Loyola, una escuela secundaria que sigue el modelo Nativity, ambas en St. Louis.

Biografía:
Matthew C. Stewart, S.J., nació y creció en St. Louis, Missouri, con sus dos padres y su hermano menor. Conoció a los jesuitas mientras era alumno en la escuela secundaria St. Louis University (SLUH). Realizó sus estudios universitarios en la Universidad de Saint Louis (SLU) donde se especializó en actuación vocal, participó en el ministerio del campus y fue miembro activo de su fraternidad Sigma Phi Epsilon. Después de la universidad, formó parte del Alum Service Corps (ASC) y enseño teología y música en la escuela secundaria Rockhurst en la ciudad de Kansas, Missouri. Después de un año como voluntario, Matt fue contratado en su alma máter, SLUH, donde trabajó durante seis años antes de ingresar a la Compañía, y fue profesor de teología, director del ministerio del campus, asistente del entrenador de ráquetbol y asistente del director de música en la mayoría de los musicales de la escuela. Mientras trabajaba como profesor, Matt obtuvo su maestría en Teología de SLU. Matt hizo su noviciado en Grand Coteau, Luisiana, e hizo trabajo apostólico en Nueva Orleans, Nicaragua, Denver y en la Reserva Rosebud en South Dakota. Después de realizar sus primeros votos, Matt estudió filosofía en la Universidad de Fordham en el Bronx, Nueva York, y tomó clases en la Escuela Juilliard. Mientras realizaba sus primeros estudios, enseñaba inglés como segundo idioma a inmigrantes y refugiados en el Centro Santa Rita en el Bronx. Después de graduarse, Matt se trasladó a Denver para estudiar conducción coral en la Universidad de Denver mientras hacía su regencia en la Universidad Regis. En esa universidad, enseñó teología, supervisó el programa Peer Ministry y coordinó la liturgia junto a sus colegas en el ministerio universitario. Luego, Matt obtuvo su licenciatura en Teología Sagrada en la Escuela de Teología y Ministerio de Boston College, especializándose en Teología Litúrgica. También fu diácono en las parroquias St. Brigid y Gate of Heaven en South Boston. Actualmente, trabaja como Coordinador de la Formación Ignaciana de la ASC en las Provincia Central y del Sur de EE.UU. Su primera misa se llevará a cabo en su parroquial natal Christ, Prince of Peace. Después de su ordenación, Matt trabajará como vicario parroquial en la iglesia de St. Francis Xavier College y ayudará en la Academia Loyola, una escuela secundaria que sigue el modelo Nativity, ambas en St. Louis.

¿Qué tres palabras usaría un miembro familiar o compañero jesuita para describirte? (Pregunta a alguien.) ¿Estás de acuerdo con su selección de palabras?
Realmente me conmovieron las respuestas de las personas a esta pregunta. Dijeron: musical, culinario, extrovertido, dedicado, curioso, leal, generoso y sensible. No es que me sorprenda. Solo estoy conmovido por la forma en que mis compañeros jesuitas han respondido.

¿Cuál es tu santo favorito y por qué?
Como jesuita, ya sé que es un cliché, pero es San Ignacio de Loyola. Desde que estaba en la universidad me ha fascinado su historia y mi formación se ha basado en la tradición espiritual que él fundó. Pienso que su manera de rezar con la imaginación, situándome en las historias del Evangelio, es una forma dinámica y entretenida de encontrar a Dios en mi vida. Pienso que su método de discernimiento de espíritus –de aprender a escuchar a Dios en la oración– es una adición conmovedora e iluminadora a mi vida espiritual. Sobre todo, me encanta la forma en que desea que cada persona se convierta en un compañero, un verdadero amigo de Jesús. Él es mi favorito por la forma en que le enseña a la iglesia a rezar, por su historia emocionante y entretenida, y por su profundo amor hacia Jesús.

Matt tocando el piano en la Universidad Regis en Denver.

¿Qué pasatiempo practicas como jesuita y por qué es importante para ti?
Después de la regencia, un colega me dio una de sus máquinas de coser usadas, y la uso desde entonces. He aprendido a hacer ruedos, convertir camisas de manga larga en camisas de manga corta, e incluso he aprendido a hacer camisas completas. También me he hecho dos albas y un juego de manteles de altar para nuestra casa. Desde que era niño, me ha encantado ser creativo y hacer cosas. Coser no es solo una manera de estimular mi creatividad, sino también una manera de hacer cosas que pueden ser útiles para la comunidad.

¿Cuál es un dato interesante sobre ti que muchos no conocen?
La mayoría no sabe que cuando estaba en la escuela primaria tuve la oportunidad de asistir al Campamento Educativo Espacial en Alabama. También creo que a la gente le sorprendería que me encantan los centros comerciales, y aunque me encanta cocinar y comer buena comida, también me gusta mucho la comida rápida de Taco Bell y Jack in the Box.

¿Qué te encanta de la Compañía de Jesús?
A lo largo de mi vida jesuita, he tenido la bendición de estar con los mejores amigos que podría haber esperado tener. Es tan gratificante y conmovedor poder tener amigos que comparten esta misma vida y visión común. Aunque no nos vemos todo el tiempo, hay un vínculo divino que nos une –la vida de oración y gracia que compartimos como miembros de la Compañía. Me encanta que cuando me encuentro con un compañero jesuita, sin importar dónde esté en el mundo, tenemos algo en común. No solo el “S.J.” en nuestros nombres, sino la misma vida y misión en común que comparto con mis amigos jesuitas más cercanos.

Cuéntanos la historia de tu vocación. Hay un requisito: Solo debes usar seis palabras.
Aprendí. Escuché. Esperé. Evité. Renuncié. Ingresé.

¿Puedes mencionar una cosa sobre la vida en la Compañía de Jesús que a lo mejor otras personas no lo notan?
¡Está llena de introvertidos! Dado que los jesuitas a menudo tienen trabajos públicos como profesores, directores de escuelas, directores de retiros y pastores, y pueden ser apostólicos eficaces, la gente asume que también tienen una vida comunitaria extrovertida. Como extrovertido que soy, pienso que pasa lo contrario. Los jesuitas en la vida comunitaria son en general bastante callados y reservados. Me encanta tener una comunidad muy activa, con mucha conversación animada, y la vida jesuita puede tener eso también. Sin embargo, la mayoría de las veces, nuestra vida es en realidad bastante normal y tranquila.

Matt predicando a los niños de la parroquia St. Brigid en South Boston.

¿Cómo ha cambiado tu espiritualidad desde que te uniste a la Compañía?
Creo que desde que ingresé a la Compañía, mi espiritualidad ya no se relaciona solamente con un trabajo interior difícil, sino con estar presente para el Señor. De novicio, tuve que pasar mucho tiempo familiarizándome con mi interior –conociéndome mejor a mí mismo y conociendo las maneras en que Dios se me presenta, las maneras en las que respondo a las invitaciones de Dios y las trabas espirituales que se me presentan. Después de diez años, me doy cuenta de que mucha de esa vida espiritual se ha calmado y siento que mi espiritualidad está más en sintonía con los actos y la oración de Dios. Todos estos años de vida jesuita me han vuelto más atento y consciente de los sentimientos de los demás, y me han abierto el corazón a sus deseos, perspectivas y luchas, y a ser más compasivo.

Imagina que puedes volver al pasado y que te reúnes contigo mismo el primer día que ingresaste a la Compañía de Jesús. ¿Qué consejo te darías?
“Estás en el lugar correcto”. Para algunos de nosotros, yo también me incluyo, el noviciado es muy difícil. Particularmente el primer día. En mi caso, yo estaba consciente del dolor que sentía al dejar a mi familia y amigos en St. Louis, dejar mi trabajo de profesor y todas las cosas de las que me había acostumbrado y disfrutaba hacer. Creo que “mi pasado” necesitaba escuchar que el decidir explorar la vocación que me había estado persiguiendo silenciosamente por años era la decisión correcta. Sabía que no iba a obtener más detalles a menos que me presentara e intentara, pero me sentía inquieto y ansioso. Ahora veo la inmensa alegría que me hace sentir la vida en la Compañía de Jesús, la gran cantidad de personas que han compartido su vida conmigo y las innumerables maneras en que Dios se me ha presentado, y estoy tan agradecido de haber corrido ese riesgo inicial.

¿Cómo le explicarías el eslogan jesuita “ad maiorem Dei gloriam” a alguien que nunca antes lo ha escuchado?
Muchas personas tienen una percepción innata de lo importante que es la atribución de reconocimiento cuando se debe hacerlo. La gente sabe lo importante que es estar agradecido y decir “gracias” cuando alguien hace algo amable. AMDG consiste en cultivar una “actitud de gratitud” que siempre reconoce a quien nos ha dado algo. AMDG consiste en vivir una vida de tal manera que cuando la gente me vea, no solo me vea a mi, sino a quien me ha creado, el que me ama y el que me ha enviado.